El problema
La eliminación de posos de café usados (SCG) en vertederos municipales supone un importante reto ambiental. Cada año se generan millones de toneladas de SCG en todo el mundo y la mayoría acaba en vertederos. Cuando los SCG se descomponen anaeróbicamente en estos lugares, producen metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. Esto no solo contribuye al cambio climático, sino que también supone perder la oportunidad de recuperar el valor de un recurso cuyo proceso de producción y transporte tiene un alto coste ecológico. Además, la falta de soluciones prácticas y comunitarias para eliminar los SCG impide que los sistemas alimentarios locales y la salud del suelo se beneficien de este aporte orgánico potencial, mientras que el conocimiento público de los principios de la economía circular sigue siendo limitado.


